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martes, 11 de enero de 2011

Entrevista a Alejandro Valle Baeza

En el marco de las Jornadas de Economía Crítica (JEC) que se desarrollaron en Rosario, el economista marxista mexicano, Alejandro Valle Baeza, profesor de hace más de tres décadas de la UNAM y fundador de la Sociedad de Economía Política de Latinoamérica, habló con Tiempo Argentino acerca de los problemas de la izquierda, la incapacidad de la ortodoxia de solucionar sus propias crisis, el nuevo avance del pensamiento crítico en América Latina y el mundo y la renovada pujanza intelectual de la juventud como base para el avance de la heterodoxia luego del fracaso neoliberal.

Lea toda la entrevista de Tiempo Argentino

jueves, 7 de octubre de 2010

¿Qué decir a los estudiantes?*

En 2000 un grupo de estudiantes de economía en Francia comenzó un movimiento de protesta contra la forma en la que se desarrollaba la enseñanza de esta disciplina. Se difundió un manifiesto criticando el abuso en la construcción de modelos cada vez más abstractos y alejados de los problemas de la economía real. La queja más importante era que los programas docentes estaban dirigidos hacia modelos irrelevantes, cada vez más alejados de los problemas del mundo real.

(...) Desgraciadamente, la crítica de los estudiantes es poco certera. Eso es peligroso pues el movimiento corre el riesgo de ser improductivo y de ser recuperado por la ortodoxia de la que tanto se quejan los estudiantes y algunos de sus maestros.

(...) Por eso sobrevive la teoría neoclásica. Por la ausencia de una enseñanza completa de sus limitaciones y de sus brutales deficiencias. La ignorancia es y ha sido el principal aliado de este instrumento de dominación ideológica.

Lea todo el ensayo de Alejandro Nadal aparecido en La Jornada y reproducido en Rebelión aquí.

* Muchas gracias al Dr. Alejandro Valle quien envió la entrada

domingo, 24 de enero de 2010

La visión de un "biólogo dialéctico" *

"Hacer ciencia, le guste o no a uno, es convertirse en un actor social comprometido en la actividad política. El negar la interdependencia de lo científico y social es, en sí mismo, un acto político, dando apoyo a estructuras sociales que se esconden detrás de la objetividad científica para perpetuar la dependencia, explotación, racismo, elitismo, colonialismo (... ) Los científicos, sean conscientes o no, siempre toman partido".

Lea todo este interesante ensayo de Concepción Cruz y Segio Almisas publicado en Rebelión aquí

* La nota fue enviada por el Dr. Alejandro Valle, a quien agradecemos su valiosa aportación

sábado, 21 de noviembre de 2009

How Did Economists Get It So Wrong? *

(...) What happened to the economics profession? And where does it go from here?

As I see it, the economics profession went astray because economists, as a group, mistook beauty, clad in impressive-looking mathematics, for truth. Until the Grat Depression, most economists clung to a vision of capitalism as a perfect or nearly perfect system. That vision wasn’t sustainable in the face of mass unemployment, but as memories of the Depression faded, economists fell back in love with the old, idealized vision of an economy in which rational individuals interact in perfect markets, this time gussied up with fancy equations. The renewed romance with the idealized market was, to be sure, partly a response to shifting political winds, partly a response to financial incentives. But while sabbaticals at the Hoover Institution and job opportunities on Wall Street are nothing to sneeze at, the central cause of the profession’s failure was the desire for an all-encompassing, intellectually elegant approach that also gave economists a chance to show off their mathematical prowess.

Unfortunately, this romanticized and sanitized vision of the economy led most economists to ignore all the things that can go wrong. They turned a blind eye to the limitations of human rationality that often lead to bubbles and busts; to the problems of institutions that run amok; to the imperfections of markets — especially financial markets — that can cause the economy’s operating system to undergo sudden, unpredictable crashes; and to the dangers created when regulators don’t believe in regulation.

It’s much harder to say where the economics profession goes from here. But what’s almost certain is that economists will have to learn to live with messiness. That is, they will have to acknowledge the importance of irrational and often unpredictable behavior, face up to the often idiosyncratic imperfections of markets and accept that an elegant economic “theory of everything” is a long way off. In practical terms, this will translate into more cautious policy advice — and a reduced willingness to dismantle economic safeguards in the faith that markets will solve all problems.
(...) In recent, rueful economics discussions, an all-purpose punch line has become “nobody could have predicted. . . .” It’s what you say with regard to disasters that could have been predicted, should have been predicted and actually were predicted by a few economists who were scoffed at for their pains.

Take, for example, the precipitous rise and fall of housing prices. Some economists, notably Robert Shiller, did identify the bubble and warn of painful consequences if it were to burst. Yet key policy makers failed to see the obvious. In 2004, Alan Greenspan dismissed talk of a housing bubble: “a national severe price distortion,” he declared, was “most unlikely.” Home-price increases, Ben Bernanke said in 2005, “largely reflect strong economic fundamentals.”

How did they miss the bubble? To be fair, interest rates were unusually low, possibly explaining part of the price rise. It may be that Greenspan and Bernanke also wanted to celebrate the Fed’s success in pulling the economy out of the 2001 recession; conceding that much of that success rested on the creation of a monstrous bubble would have placed a damper on the festivities.

But there was something else going on: a general belief that bubbles just don’t happen. What’s striking, when you reread Greenspan’s assurances, is that they weren’t based on evidence — they were based on the a priori assertion that there simply can’t be a bubble in housing. And the finance theorists were even more adamant on this point. In a 2007 interview, Eugene Fama, the father of the efficient-market hypothesis, declared that “the word ‘bubble’ drives me nuts,” and went on to explain why we can trust the housing market: “Housing markets are less liquid, but people are very careful when they buy houses. It’s typically the biggest investment they’re going to make, so they look around very carefully and they compare prices. The bidding process is very detailed.”
(...) So here’s what I think economists have to do...

(...) Many economists will find these changes deeply disturbing. It will be a long time, if ever, before the new, more realistic approaches to finance and macroeconomics offer the same kind of clarity, completeness and sheer beauty that characterizes the full neoclassical approach. To some economists that will be a reason to cling to neoclassicism, despite its utter failure to make sense of the greatest economic crisis in three generations. This seems, however, like a good time to recall the words of H. L. Mencken: “There is always an easy solution to every human problem — neat, plausible and wrong.”

When it comes to the all-too-human problem of recessions and depressions, economists need to abandon the neat but wrong solution of assuming that everyone is rational and markets work perfectly. The vision that emerges as the profession rethinks its foundations may not be all that clear; it certainly won’t be neat; but we can hope that it will have the virtue of being at least partly right.
Lea todo el escrito de Paul Krugman del 6 de septiembre del 2006 en el New York Times aquí
* Enviado por el Dr. Alejandro Valle, a quien agradecemos su valiosa aportación.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Marx (sin ismos)

Karl Marx ha sido, sin duda, uno de los faros intelectuales del siglo XX. Muchos trabajadores llegaron a entender, a través de la palabra de Marx, al menos una parte de sus sufrimientos cotidianos, aquélla que tiene que ver con la vida social del asalariado. Muchos obreros, que apenas sabían leer, le adoraron. En su nombre se han hecho casi todas las revoluciones político-sociales de nuestro siglo. En nombre de su doctrina se elevó también la barbarie del estalinismo. Y contra la doctrina que se creó en su nombre se han alzado casi todos los movimientos reaccionarios del siglo XX.
(...) Marx es un clásico. Un clásico interdisciplinario. Un clásico de la filosofía mundanizada, del periodismo fuerte, de la historiografía con ideas, de la sociología crítica, de la teoría política con punto de vista. Y, sobre todo, un clásico de la economía que no se quiere sólo crematística. Contra lo que se dice a veces, no fue Marx quien exaltó el papel esencial de lo económico en el mundo
moderno. Él tomó nota de lo que estaba ocurriendo bajo sus ojos en el capitalismo del siglo XIX. Fue él quien escribió que había que rebelarse contra las determinaciones de lo económico. Fue él quien llamó la atención de los contemporáneos sobre las alienaciones implicadas en la mercantilización de todo lo humano. Leen a Marx al revés quienes reducen sus obras a determinismo económico. Como leyeron a Maquiavelo al revés quienes sólo vieron en su obra desprecio de la ética en favor de la razón de Estado.
(...) Él (Marx), que no pretendió construir una filosofía de la historia, y que así lo escribió en 1874, tuvo que ver cómo la forma y la contundencia que había dado a sus afirmaciones sobre la historia de los hombres hicieron que, ya en vida, fuera considerado por sus seguidores sobre todo como un filósofo de la historia. Él, que despreciaba todo dogmatismo, que tenía por máxima aquello de que «Hay que dudar de todo» y que presentaba la crítica precisamente como forma de hacer entrar en razón a los dogmáticos, todavía tuvo tiempo de ver cómo, en su nombre, se construía un sistema filosóficopara los que no tienen duda de nada y se exaltaba su método como llave maestra para abrir las puertas de la explicación de todo.
(...) Marx sin ismos, digo. Pero ¿es eso posible? Y ¿no será eso desvirtuar la intención última de la obra de Marx? ¿Se puede separar a Marx de lo que han sido el marxismo y el comunismo modernos? ¿Acaso se puede escribir sobre Marx sin tener en cuenta lo que han sido los marxismos en este siglo? ¿No fue precisamente la intención de Marx fundar un ismo, ese movimiento al que llamamos comunismo? ¿Y no es precisamente esta intención, tan explícitamente declarada, lo que ha diferenciado a Marx de otros científicos sociales del siglo XIX? Para contestar a esas preguntas y justificar el título de este libro hay que ir por partes. Marx fue crítico del marxismo. Así lo dejó escrito Maximilien Rabel en el título de una obra importante aunque no muy leída. Rabel tenía razón. Que Marx haya pretendido fundar una cosa llamada marxismo es más que dudoso. Marx tenía su ego, como todo hijo de vecino, pero no era Narciso. Es cierto, en cambio, que mientras Marx vivió había algunos que le apreciaron tanto como para llamarse a sí mismos marxistas. Pero también lo es que él mismo dijo aquello de «Yo no soy marxista».
(...) Ha habido muchas cosas en el mundo que no cupieron en la cabeza de Marx. Cosas que no tienen que ver con la lucha de clases. Cierto. Pero de la misma manera que nunca se entenderá lo que hay en el Museo del Prado sin la restauración historiográfica de la cultura cristiana, tampoco se entenderá el gran cine de nuestra época, el cine que habla de los grandes problemas de los hombres anónimos, sin haber leído a Marx. Sin ismos, por supuesto.
Lea todo el artículo que introduce al libro Marx (sin ismos) escrito por Francisco Fernández Buey aquí

viernes, 21 de agosto de 2009

Mathematical technique should not dominate real-world substance *

During a visit to the London School of Economics in November 2008, the Queen asked why few economists had foreseen the credit crunch. Dated 22 July 2009, she received an answer from Professors Tim Besley and Peter Hennessy. This was widely quoted in the British press.
Ten leading British economists – including academics from top universities, three Academicians of the Academy of Social Sciences, academic journal editors, a former member of the Monopolies and Mergers Commission and the Chief Economic Advisor the Greater London Authority – have responded by writing their own response to the Queen. They note that the letter by Professors Besley and Hennessy fails to consider any deficiency in the training of economists themselves.

Following similar complaints by Nobel Laureates Ronald Coase, Wassily Leontief and Milton Friedman, the ten economists argue that economists has become largely transformed into a branch of applied mathematics, with little contact with the real world. The letter by Professors Besley and Hennessy does not consider how the preference for mathematical technique over real-world substance diverted many economists from looking at the whole picture.

The ten economists uphold that the narrow training of economists – which concentrates on mathematical techniques and the building of empirically uncontrolled formal models – has been a major reason for the failure of the economics profession to give adequate warnings of the economic crises in 2007 and 2008.
The ten signatories also point out that while Professors Besley and Hennessy complain that economists have become overly ‘charmed by the market’, they mention neither the highly questionable belief in universal ‘rationality’ nor the ‘efficient markets hypothesis’, which are both widely taught and promoted by mainstream economists.

The ten economists call for a broader training of economists, involving allied disciplines such as psychology and economic history, as well as mathematics.
Lea la carta completa descargada de feed-charity
* LA NOTA FUE ENCONTRADA Y ENVIADA POR EL DR. ALEJANDRO VALLE, A QUIEN AGRADECEMOS SU VALIOSA APORTACIÓN

miércoles, 22 de julio de 2009

¿ ECONOMETRIA O IDEOLOGIA EN ECUACIONES ?

La teoría dominante del desempleo es de una simplicidad bíblica: el desempleo es el resultado de una distorsión de precios. El precio del trabajo es demasiado elevado en relación a su productividad e induce a los empleadores a comprar esta mercancía; pero, por otro lado, es demasiado bajo en relación a los ingresos sociales de reemplazo, lo que casi no incita a los desocupados a vender esta mercancía. Como científicos, la misión de los economistas es asumir y enunciar esta dura realidad porque sería en vano querer ir al encuentro de leyes que tienen la misma ineluctabilidad, la misma densidad que, por ejemplo, la ley de la atracción terrestre. Los cuerpos caen, y únicamente la baja del costo del trabajo y de las prestaciones de desempleo permiten la creación de puestos de trabajo.

Este artículo se propone examinar como semejante discurso puede dominar a pesar de su difícil adecuación a la realidad.

El problema con la ciencia, es que es necesario aplicarla.Ahora bien, la economía dominante tiene dificultades para validar este lazo entre salario y empleo que tiende a desvanecerse a partir que se busca señalarlo empíricamente. Sin embargo, es el eslabón faltante lo que permitiría darle a la ideología dominante su máximo de tenacidad. Y por eso la historia reciente de la modelización econométrica puede leerse como una serie de tentativas tendientes a restituir el esquema de base, al precio de incumplimientos cada vez más graves a las reglas metodológicas más elementales.

Lea todo el artículo de Michel Husson aquí

jueves, 9 de julio de 2009

Meltdown! A socialist view of the capitalist crisis *

Este es un muy buen compendio de artículos y entrevistas a economistas de renombre en el mundo de la izquierda, publicado en Australia por Resistance Books en el presente año.
Se encuentra conformado por ensayos de personas de altísimo nivel como Tony Iltis, Lee Sustar, John Bellamy Foster, Phil Hearse, Adam Hanieh y Dave Holmes.
Puede descargarse sin ningún problema aquí
* Muchas gracias a Ulises quien me envío la entrada

domingo, 17 de mayo de 2009

Porque parece mentira o resulta inconveniente la verdad a veces no se sabe

(...) La novedad es una desventaja para la aceptación del conocimiento pues las antiguas creencias son filtros que retrasan o impiden la comprensión de lo nuevo, lo nuevo es inverosímil. Los pulsares o la teoría marxista del valor trabajo escapan a la comprensión de algunos porque son nuevos conocimientos y parecen mentiras. La novedad está también en que los problemas que se investigan se redefinen cuando avanza el conocimiento.
(...) Análogamente a los crímenes de estado en la política en los campos científicos la verdad debe abrirse paso en contra de los intereses. En el terreno de las teorías económicas estos intereses individuales o de clase juegan un papel decisivo. La verdad no se sabe porque resultan inconvenientes su descubrimiento y su difusión.
En este ensayo reflexionaremos sobre ambas clases de obstáculos para la teoría económica marxista destacando el papel que juegan las matemáticas. Trataremos de convencer que éstas tienen un papel contradictorio pues obstaculizan y ayudan a la producción de conocimiento.
(...) La producción de conocimiento es un proceso social en el que hay necesidad de redefinir los problemas al mismo tiempo que se los resuelve. En nuestro proceso de transformación del entorno los seres humanos debemos cambiarnos a nosotros.
(...) Si es difícil producir y aceptar lo nuevo por serlo, porque parece mentira, las dificultades se acrecientan cuando esto contraviene los intereses de los poderosos.
Lea este excelente ensayo del Dr. Alejandro Valle aquí

viernes, 15 de mayo de 2009

Entrevista a Ignacio Perrotini Hernández *

Lo paradójico de esta gripe porcina es que, aun si totalmente inesperada, había sido ya pronosticada con gran precisión. Hace seis años, la revista Science consagró un artículo importante a poner en evidencia que, ‘tras años de estabilidad, el virus de la gripe porcina de la América del Norte ha dado un salto evolutivo vertiginoso’".
(...) Hasta el 6 de mayo se habían practicado cerca de 6.000 pruebas de diagnóstico, con un saldo de 1.626 infectados y 48 muertes por el virus. En México el Gobierno ha manifestado que la epidemia empieza a controlarse aunque hay alerta permanente y prevalece un ambiente de emergencia sanitaria continua. Si bien esto es pertinente, la población se halla atenazada por una psicosis vigilante y temerosa, sabedora de que es vulnerable ante un virus que se sospecha tan omnipresente y omnipotente como las concretas condiciones socio-ecológico-económicas que constituyen su fuente de incubación prístina.
(...) El riesgo de esta nueve “normalidad” es que, entre el ayer y el hoy, el miedo profundice aún más el abismo de insolidaridad e individualismo egoísta que las políticas del capitalismo de laissez-faire sembraron desde los años ochenta. El riesgo es que la normalidad ex post dificulte la comunicación social necesaria para soñar y realizar un mundo mejor.
(...) Coincido con mi amigo Alejandro (Nadal) en que esta crisis sanitaria ha puesto al desnudo las miserias sociales y (des)humanas de México y del mundo. Como todos los cataclismos, reales o ficticios, esta crisis se ha convertido en el teatro donde hemos visto la escenificación de los más mezquinos impulsos del ser humano. Una vez más, los políticos mexicanos se llevan la palma: la gripe es un botín político; los partidos en campañas políticas de turno usan el tema de la epidemia de gripe tipo A para denostar al enemigo viendo en el ojo ajeno la paja y soslayando la viga en el propio. No resisto la propensión a imaginar estas escenas como páginas del Ensayo sobre la ceguera de Jose Saramago. Y el símil que traza Alejandro se podría extender hasta los calamitosos accidentes de Bhopal y Chernóbil por cuanto que son también engendros de la irracional conducta humana.
(...) Hay motivos para ser realista, es decir, no optimista. El desenlace depende en parte de si la nueva vacuna estará disponible antes del invierno boreal. Pero sobre todo depende de si las personas siguen aceptando pasivamente todos los signos de opresión social que se abaten sobre ellas, como la corrupción, que el calendario de vacunación obedezca a los intereses del Gobierno y no a los de la población. Particularmente, si no se ejerce la autocrítica como vehículo hacia la crítica de la izquierda funcionalmente orgánica de la derecha.


Lea toda la entrevista realizada por Salvador López, donde el Dr. Ignacio Perrotini comenta el tema de la actual gripe porcina desde una perspectiva totalmente diferente a las visiones convencionales aquí

* MUCHAS GRACIAS AL DR. IGNACIO PERROTINI, A SALVADOR LÓPEZ ARNAL Y A LA REVISTA CIP-ECOSOCIAL (http://www.cip.fuhem.es/) POR LA PRESENTE APORTACIÓN E INTERÉS.

martes, 5 de mayo de 2009

Apuntes críticos a la Teoría Neoclásica Del Equilibrio General

La Teoría del Equilibrio General Walrasiano (TEGW) ocupa el lugar central del análisis económico moderno desde hace medio siglo.

(...) El enfoque neoclásico comparte la visión del individualismo metodológico, y por eso propone que la sociedad debe ser concebida como el resultado de la voluntad y comportamientos de los individuos1. Estos últimos son lógicamente puestos como anteriores a la sociedad, pues en su definición sólo se incorporan datos ‘naturales’: sus preferencias, su actitud maximizadora, los bienes y la tecnología. La sociedad se piensa, entonces, como una creación interesada de los individuos y no un contexto a priori sobre el cual se desarrollan las actividades individuales.

(...) Los resultados principales son los siguientes:
1. Demostración de la existencia del equilibrio competitivo general.
2. Demostración de la existencia de un equilibrio competitivo óptimo para los individuos (óptimo paretiano).
3. Bajo hipótesis más restrictivas se demuestra que un óptimo paretiano corresponde a un equilibrio competitivo. Esto significa que el mercado, eventualmente, puede crear o reproducir cualquier estado de optimalidad prefijado socialmente por fuera del mercado.

(...) Sin embargo, la teoría del equilibrio general adolece de notables deficiencias:
1) Imposibilidad de probar la cualidad de unicidad para el EGW (es necesario que las funciones agregadas tomen formas muy particulares, especialmente aquellas que niegan la existencia de bienes complementarios, y además, que eliminen la interdependencia indescifrable entre los mercados, precisamente aquello que es el mérito del análisis de equilibrio general).
2) Imposibilidad de demostrar la estabilidad global.
3) El problema de la formación de precios (en el contexto de la competencia perfecta esto significa que los precios son exógenos a los agentes y, por tal motivo, deben estar determinados por la oferta y demanda presentes en el mercado. En el EGW ellas no son capaces de fijar los precios de mercado, y este vacío es llenado por el subastador quien, finalmente, pone arbitrariamente el nivel de los precios).
4) Ausencia de transacciones descentralizadas y bilaterales

(...) Es por estas razones que el modelo de EGW carece de la propiedad de la estabilidad y de la descentralización, es decir, no reúne las características esenciales de la ‘mano invisible’ de Smith (intercambios bilaterales en desequilibrio, descentralización de las decisiones y del intercambio entre agentes, ajuste del desequilibrio sobre el equilibrio). Por lo tanto, el problema no es la excesiva abstracción, sino el ser una mala abstracción, pues allí el mercado ideal entre individuos descentralizados se asimila a un sistema centralizado de relaciones económicas. Frente a esto no nos debe extrañar que Clower y Howit [1995] concluyan que “el hecho más extraño de la economía contemporánea (si estamos de acuerdo en decir que el ‘problema de Smith’ es la cuestión central de la economía) es la ausencia, doscientos años tras la publicación de la Riqueza de las Naciones de A. Smith, de una explicación intelectualmente satisfactoria del funcionamiento de la ‘mano invisible’".

Lea todo el artículo de José Félix Cataño aquí

miércoles, 28 de enero de 2009

Ser como ellos

Los sueños y las pesadillas están hechos de los mismos materiales, pero esta pesadilla dice ser nuestro único sueño permitido: un modelo de desarollo que desprecia la vida y adora las cosas.

Promesa de los políticos, razón de los tecnócratas, fantasía de los desamparados: el Tercer Mundo se convertirá en Primer Mundo, y será rico y culto y feliz, si se porta bien y si hace lo que le mandan sin chistar ni poner peros. Un destino de prosperidad recompensará la buena conducta de los muertos de hambre, en el capítulo final de la telenovela de la Historia. Podemos ser como ellos, anuncia el gigantesco letrero luminoso encendido en el camino del desarrollo de los subdesarrollados y la modernización de los atrasados.

(...) En un hormiguero bien organizado, las hormigas reinas son pocas y las hormigas obreras, muchísimas. Las reinas nacen con alas y pueden hacer el amor. Las obreras, que no vuelan ni aman, trabajan para las reinas. Las hormigas policías vigilan a las obreras y también vigilan a las reinas.

(...) La sociedad de consumo, que consume gente, obliga a la gente a consumir, mientras la televisión imparte cursos de violencia a letrados y analfabetos. Los que nada tienen pueden vivir muy lejos de los que tienen todo, pero cada día los espían por la pantalla chica. La televisión exhibe el obsceno derroche de la fiesta del consumo y a la vez enseña el arte de abrirse paso a tiros.

(...) El Oeste vive la euforia del triunfo. Tras el derrumbamiento del Este, la coartada está servida: en el Este, era peor. ¿Era peor? Más bien, pienso, habría que preguntarse si era esencialmente diferente. Al Oeste: el sacrificio de la justicia, en nombre de la libertad, en los altares de la diosa Productividad. Al Este: el sacrificio de la libertad, en nombre de la justicia, en los altares de la diosa Productividad.
Al Sur, estamos todavía a tiempo de preguntarnos si esa diosa merece nuestras vidas.

Lea todo el escrito Ser como ellos por Eduardo Galeano publicado en 1991 pero que hoy en día continúa poseyendo una vigencia palpable

domingo, 11 de enero de 2009

¿Podemos conservar algo de la teoría neoclásica?

(...) La alergia a la teoría neoclásica empieza casi siempre por una reacción contra el homo oeconomicus, personaje frío y calculador con el que cuesta identificarse. El problema es que la gran mayoría de los críticos no va mas allá de esa alergia, lo que les conviene a los neoclásicos, ya que pueden entonces decir: “estamos totalmente de acuerdo con ustedes. Es obvio que la gente no calcula todo el tiempo, que muchas veces actúa de manera irracional, con generosidad, etc.. Pero todo modelo, o toda teoría, supone ciertas simplificaciones, y nuestra tarea de economistas es de concentrarnos en la parte calculadora de la gente, que también existe y puede ser importante”. Hasta Marx supone que el capitalista, grande o pequeño, es un frío calculador, o que el trabajador lucha para ganar más.

(...) El economista neoclásico de base casi nunca razona con funciones de utilidad o de producción – cuyo papel es esencialmente ideológico (tratar de dar una base “científica” a la idea que de la elección individual sale el bienestar colectivo). Lo que hace, es “darse” una curva de demanda y una de oferta, y después trata de decir cosas sobre el punto donde esas curvas se cortan (el equilibrio), generalmente desde una perspectiva normativa (mostrar, por ejemplo, que la “competencia” es mejor que todo). Pero como estamos tan acostumbrados a utilizar ese tipo de curvas – por ejemplo, en algunos trabajos econométricos, sobre la demanda de diversos tipos de bienes – uno puede preguntarse si no hay algo que valga la pena conservar de todo eso. Podemos observar que los grandes clásicos de la economía – como Smith, Ricardo, Mill, Marx, que seguro sabían algo de demanda y oferta – no sintieron la necesidad de hacer dibujos de ese tipo. ¿Por qué nosotros tendríamos entonces esa necesidad?

(...) La teoría neoclásica se parece mucho a las especulaciones de los escolásticos – las matemáticas reemplazando al latín. En su caso, la especulación es sobre el comportamiento de individuos (o “agentes”) puramente imaginarios, ya que los parámetros que los caracterizan no se deducen de la observación ni de los datos disponibles, que toman decisiones en “mercados” todavía más imaginarios.

(...) Lo mas apropiado sería presentar esa teoría en un (gran) curso de historia del pensamiento económico. La perspectiva histórica, el contexto en el cual aparecen los conceptos, siempre ayuda para entenderlos – sobre todo en el caso neoclásico, donde las presentaciones usuales oscurecen todo con las matemáticas.

Lea todo el artículo de Bernard Guerrien aquí

sábado, 27 de diciembre de 2008

Si se quiere proponer otro proyecto de vida es necesario plantear otro tipo de historia, en la que se incorpore a los vencidos

El Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2007, otorgado en junio de 2008, recayó en la obra Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar. Las transformaciones mundiales y su incidencia en la enseñanza de las Ciencias Sociales, del escritor colombiano Renán Vega Cantor. Según el jurado del premio, el autor aborda en esta obra la temática del mundo actual con solidez, a través de dos -densos pero muy legibles- volúmenes que revindican categorías del pensamiento crítico universal que permiten acercarnos a la compleja realidad de nuestros tiempos. El veredicto señala igualmente que la obra de Vega Cantor reivindica el concepto de “totalidad” contra la pretensión de corrientes culturales postmodernas de eliminar esa perspectiva de raigambre y tradición marxistas.

El jurado del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2007 estuvo integrado nada más y nada menos que por Fernando Báez (Venezuela), Stella Calloni (Argentina), Bolívar Echeverría (Ecuador), ganador de la edición 2006, Roberto Fernández Retamar (Cuba), y Daniel Hernández (Venezuela). Se presentaron 82 obras.

Renán Vega Cantor, el autor premiado, es historiador y profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, en Bogotá, Colombia. Es autor y compilador de Marx y el siglo XXI (2 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 1998-1999; Gente muy Rebelde (4 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad y El Caos Planetario; entre otras numerosas publicaciones.

Lea Entrevista con Renán Vega Cantor, Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2007 “Si se quiere proponer otro proyecto de vida es necesario plantear otro tipo de historia, en la que se incorpore a los vencidos" por Salvador López Arnal publicado en Rebelión


viernes, 10 de octubre de 2008

Fiscal Policy: an important instrument

There has undoubtedly been a major shift within macroeconomic policy over the past two decades, from the pre-eminence of fiscal policy to that of monetary policy. The latter has gained considerably in importance as an instrument of macroeconomic policy, whereas the former is rarely mentioned in policy discussions anymore, except in the context of
limiting its use.
Fiscal policy is often discussed in a framework in which there is no issue of aggregate demand failure and in which the economy adjusts in a stable fashion toward a supply-side equilibrium. However, once it is recognized that there are failures of aggregate demand which can have lasting effects on the supply side of the economy (e.g. through effects on investment and thereby on productive capacity), fiscal policy can be seen to have an important role to play.

Lea este artículo publicado por Phillip Arestis y Malcolm Sawyer en la New School Economic Review aquí

The strange history of the economic agent

As twentieth century critics later pointed out, the Rational Consumer also has some extraordinary, even superhuman, capacities, particularly in the area of information processing and computation. She is somehow able, in her role as an investor, to collect and integrate an enormous amount of information about investment opportunities and prospects and management competence of firms so that she can correctly price them on the stock market.

But the Rational Economic Agent has faced three implacable and powerful adversaries all through the twentieth century: psychology together with evolutionary biology; classical sociology and social theory; and systems theory, a child of thermodynamic methods in the physical sciences. So has the economic agent any future at all?

Lea este artículo de Duncan Foley aquí

martes, 16 de septiembre de 2008

The current importance of Marx, 150 years after the Grundisse

In a recent public conversation with Jacques Attalì, you said that paradoxically "it is the capitalists more than others who have been rediscovering Marx", and you talked of your astonishment when the businessman and liberal politician George Soros said to you "I've just been reading Marx and there is an awful lot in what he says". Although weak and rather vague, what are the reasons for this revival?
Is his work likely to be of interest only to specialists and intellectuals, being presented in university
courses as a great classic of modern thought that should never be forgotten? Or could a new "demand for Marx" come in the future from the political side as well?

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