sábado, 19 de septiembre de 2009

Marx (sin ismos)

Karl Marx ha sido, sin duda, uno de los faros intelectuales del siglo XX. Muchos trabajadores llegaron a entender, a través de la palabra de Marx, al menos una parte de sus sufrimientos cotidianos, aquélla que tiene que ver con la vida social del asalariado. Muchos obreros, que apenas sabían leer, le adoraron. En su nombre se han hecho casi todas las revoluciones político-sociales de nuestro siglo. En nombre de su doctrina se elevó también la barbarie del estalinismo. Y contra la doctrina que se creó en su nombre se han alzado casi todos los movimientos reaccionarios del siglo XX.
(...) Marx es un clásico. Un clásico interdisciplinario. Un clásico de la filosofía mundanizada, del periodismo fuerte, de la historiografía con ideas, de la sociología crítica, de la teoría política con punto de vista. Y, sobre todo, un clásico de la economía que no se quiere sólo crematística. Contra lo que se dice a veces, no fue Marx quien exaltó el papel esencial de lo económico en el mundo
moderno. Él tomó nota de lo que estaba ocurriendo bajo sus ojos en el capitalismo del siglo XIX. Fue él quien escribió que había que rebelarse contra las determinaciones de lo económico. Fue él quien llamó la atención de los contemporáneos sobre las alienaciones implicadas en la mercantilización de todo lo humano. Leen a Marx al revés quienes reducen sus obras a determinismo económico. Como leyeron a Maquiavelo al revés quienes sólo vieron en su obra desprecio de la ética en favor de la razón de Estado.
(...) Él (Marx), que no pretendió construir una filosofía de la historia, y que así lo escribió en 1874, tuvo que ver cómo la forma y la contundencia que había dado a sus afirmaciones sobre la historia de los hombres hicieron que, ya en vida, fuera considerado por sus seguidores sobre todo como un filósofo de la historia. Él, que despreciaba todo dogmatismo, que tenía por máxima aquello de que «Hay que dudar de todo» y que presentaba la crítica precisamente como forma de hacer entrar en razón a los dogmáticos, todavía tuvo tiempo de ver cómo, en su nombre, se construía un sistema filosóficopara los que no tienen duda de nada y se exaltaba su método como llave maestra para abrir las puertas de la explicación de todo.
(...) Marx sin ismos, digo. Pero ¿es eso posible? Y ¿no será eso desvirtuar la intención última de la obra de Marx? ¿Se puede separar a Marx de lo que han sido el marxismo y el comunismo modernos? ¿Acaso se puede escribir sobre Marx sin tener en cuenta lo que han sido los marxismos en este siglo? ¿No fue precisamente la intención de Marx fundar un ismo, ese movimiento al que llamamos comunismo? ¿Y no es precisamente esta intención, tan explícitamente declarada, lo que ha diferenciado a Marx de otros científicos sociales del siglo XIX? Para contestar a esas preguntas y justificar el título de este libro hay que ir por partes. Marx fue crítico del marxismo. Así lo dejó escrito Maximilien Rabel en el título de una obra importante aunque no muy leída. Rabel tenía razón. Que Marx haya pretendido fundar una cosa llamada marxismo es más que dudoso. Marx tenía su ego, como todo hijo de vecino, pero no era Narciso. Es cierto, en cambio, que mientras Marx vivió había algunos que le apreciaron tanto como para llamarse a sí mismos marxistas. Pero también lo es que él mismo dijo aquello de «Yo no soy marxista».
(...) Ha habido muchas cosas en el mundo que no cupieron en la cabeza de Marx. Cosas que no tienen que ver con la lucha de clases. Cierto. Pero de la misma manera que nunca se entenderá lo que hay en el Museo del Prado sin la restauración historiográfica de la cultura cristiana, tampoco se entenderá el gran cine de nuestra época, el cine que habla de los grandes problemas de los hombres anónimos, sin haber leído a Marx. Sin ismos, por supuesto.
Lea todo el artículo que introduce al libro Marx (sin ismos) escrito por Francisco Fernández Buey aquí

sábado, 29 de agosto de 2009

EXPECTATIVAS RACIONALES Y LA RELEVANCIA DE LA TEORÍA DE LA PROBABILIDAD PARA LA INCERTIDUMBRE

Una crítica a la hipótesis de expectativas racionales y de los resultados de la nueva economía clásica ha sido realizada desde el campo de la economía postkeynesiana. De acuerdo con este punto de vista, las distribuciones de probabilidad no son la base para comprender el comportamiento del mundo real bajo incertidumbre. Para los postkeynesianos se producen muchas situaciones importantes en las que existe la "verdadera" incertidumbre con respecto a las consecuencias futuras que tendrán las decisiones realizadas hoy. En estos casos de verdadera incertidumbre, los individuos que toman decisiones presentes creen que ningún gasto de recursos para analizar datos pasados, o señales del mercado actuales pueden proporcionar estadísticas fiables o pistas intuitivas con respecto a las perspectivas futuras.

La crítica postkeynesiana considera que, en una teoría general del comportamiento económico, todas las decisiones económicas pueden ocurrir bajo una de las tres situaciones mutuamente excluyentes:
1) el estado de probabilidad objetiva;
2) el estado de probabilidad subjetiva ;
3) el estado de verdadera incertidumbre.

En el estado de probabilidad objetiva, lo individuos que toman decisiones creen que el pasado es estadísticamente fiable, y, por tanto, una guía insesgada del futuro. Esta es la hipótesis de expectativas racionales, donde el conocimiento de las consecuencias futuras de las decisiones actuales implican la confluencia de probabilidades subjetivas y objetivas.

En el estado de probabilidad objetiva, la mente del individuo o lo que Savage denomina probabilidad personal respecto a acontecimientos futuros en el momento de la elección gobiernan los resultados futuros. Estas probabilidades subjetivas no tienen que coincidir con distribuciones objetivas, incluso si existen distribuciones objetivas bien definidas. Este marco proporciona la base para una teoría de la elección, que puede expresarse en lenguaje de la teoría de la utilidad esperada. Así, en la teoría de la utilidad esperada, de acuerdo con Sugden (1987:2), "se define una prospectiva como una lista de consecuencias con una lista asociada de probabilidades, una para cada consecuencias, de forma que estas probabilidades sumen la unidad... [y] las preferencias de un individuo se definen sobre el conjunto de todos las perspectivas concebibles".
Lea todo el ensayo de Joaquín Pi Anguita aquí

viernes, 21 de agosto de 2009

Mathematical technique should not dominate real-world substance *

During a visit to the London School of Economics in November 2008, the Queen asked why few economists had foreseen the credit crunch. Dated 22 July 2009, she received an answer from Professors Tim Besley and Peter Hennessy. This was widely quoted in the British press.
Ten leading British economists – including academics from top universities, three Academicians of the Academy of Social Sciences, academic journal editors, a former member of the Monopolies and Mergers Commission and the Chief Economic Advisor the Greater London Authority – have responded by writing their own response to the Queen. They note that the letter by Professors Besley and Hennessy fails to consider any deficiency in the training of economists themselves.

Following similar complaints by Nobel Laureates Ronald Coase, Wassily Leontief and Milton Friedman, the ten economists argue that economists has become largely transformed into a branch of applied mathematics, with little contact with the real world. The letter by Professors Besley and Hennessy does not consider how the preference for mathematical technique over real-world substance diverted many economists from looking at the whole picture.

The ten economists uphold that the narrow training of economists – which concentrates on mathematical techniques and the building of empirically uncontrolled formal models – has been a major reason for the failure of the economics profession to give adequate warnings of the economic crises in 2007 and 2008.
The ten signatories also point out that while Professors Besley and Hennessy complain that economists have become overly ‘charmed by the market’, they mention neither the highly questionable belief in universal ‘rationality’ nor the ‘efficient markets hypothesis’, which are both widely taught and promoted by mainstream economists.

The ten economists call for a broader training of economists, involving allied disciplines such as psychology and economic history, as well as mathematics.
Lea la carta completa descargada de feed-charity
* LA NOTA FUE ENCONTRADA Y ENVIADA POR EL DR. ALEJANDRO VALLE, A QUIEN AGRADECEMOS SU VALIOSA APORTACIÓN

miércoles, 22 de julio de 2009

¿ ECONOMETRIA O IDEOLOGIA EN ECUACIONES ?

La teoría dominante del desempleo es de una simplicidad bíblica: el desempleo es el resultado de una distorsión de precios. El precio del trabajo es demasiado elevado en relación a su productividad e induce a los empleadores a comprar esta mercancía; pero, por otro lado, es demasiado bajo en relación a los ingresos sociales de reemplazo, lo que casi no incita a los desocupados a vender esta mercancía. Como científicos, la misión de los economistas es asumir y enunciar esta dura realidad porque sería en vano querer ir al encuentro de leyes que tienen la misma ineluctabilidad, la misma densidad que, por ejemplo, la ley de la atracción terrestre. Los cuerpos caen, y únicamente la baja del costo del trabajo y de las prestaciones de desempleo permiten la creación de puestos de trabajo.

Este artículo se propone examinar como semejante discurso puede dominar a pesar de su difícil adecuación a la realidad.

El problema con la ciencia, es que es necesario aplicarla.Ahora bien, la economía dominante tiene dificultades para validar este lazo entre salario y empleo que tiende a desvanecerse a partir que se busca señalarlo empíricamente. Sin embargo, es el eslabón faltante lo que permitiría darle a la ideología dominante su máximo de tenacidad. Y por eso la historia reciente de la modelización econométrica puede leerse como una serie de tentativas tendientes a restituir el esquema de base, al precio de incumplimientos cada vez más graves a las reglas metodológicas más elementales.

Lea todo el artículo de Michel Husson aquí

jueves, 9 de julio de 2009

Meltdown! A socialist view of the capitalist crisis *

Este es un muy buen compendio de artículos y entrevistas a economistas de renombre en el mundo de la izquierda, publicado en Australia por Resistance Books en el presente año.
Se encuentra conformado por ensayos de personas de altísimo nivel como Tony Iltis, Lee Sustar, John Bellamy Foster, Phil Hearse, Adam Hanieh y Dave Holmes.
Puede descargarse sin ningún problema aquí
* Muchas gracias a Ulises quien me envío la entrada

domingo, 5 de julio de 2009

FINANCE AND MANAGEMENT IN THE DYNAMICS OF SOCIAL CHANGE

There is, in the left academy, a rather broad agreement concerning the nature of the new phase of capitalism asserted since the early 1980s, commonly referred to as neoliberalism. Central to this contemporary economy is the preeminence of financial institutions and mechanisms, domestically and internationally: the new discipline imposed on labor and management, macro policies targeted to price stability, and the opening of frontiers to trade and capital movements, etc. Although it is a multifaceted phenomenon, it is possible to date neoliberalism from the end of the 1970s, when the Federal Reserve, chaired by Paul Volcker, decided to increase interest rates at any level supposedly required to curb ination (what we denote as the "1979 coup").

We agree with this general framework of analysis, but we also believe it often lacks a clear, explicit, reference to social relations. The paper is, actually, a bold attempt at assessing both contemporary trends in capitalism and the perspectives now opened for the 21st century, in a framework whose main focus is on classes, and the interplay of class relations and struggles.

Abstracting from traditional petty proprietaries, class patterns can be summarized as follows: (1) Capitalist owners; (2) Managers (in a broad sense of the term including officials); (3) Clerical workers; and (4) Production workers. In addition to smaller capitalists, managers and clerical workers shaped what has been denoted as "new middle classes".

(...) The transformation of income composition is telling. Before World War II, interest, dividends, and rent, accounted for about half of the income of the traditional capitalist class. The recovery during the latter decades was due to (1) "wages", and (2) income from sole proprietors, partnership, and S-corporations. (An important fraction of "wages" corresponds to the distribution of shares.) These are incomes from tax returns, and it is obviously impossible to determine how much capital income is undeclared. The importance of tax shelters has been growing considerably during those neoliberal years. But the rise of the other categories of incomes remains unquestionable.

Lea todo el artículo de Gèrard Duménil y Dominique Lèvy donde se realiza un buen análisis tanto gráfico como de los datos observados para tratar de analizar las trayectorias de la participaciones de los ingresos en EUA y Francia aquí

martes, 30 de junio de 2009

La crítica de Keynes al neoliberalismo

Keynes fue un decidido crítico del capitalista rentista que no aportaba nada útil a la producción y defendió las medidas destinada a controlar y mantener en un bajo nivel la tasa de interés. Justificó la condenación histórica de la usura, no sólo por razones morales que las consideraba válidas para la política económica. Sostuvo que en largo plazo, la tasa de interés debería tender a la baja a medida que el capital crecía. La política debería asegurar que así fuera, aunque esto provocara “la eutanasia del rentista” uno de los conceptos característicos de su pensamiento. En uno de sus ensayos anteriores – Economic Possibilities for our Grandchildren (1930) -se planteó una idea que ha vuelto a difundirse y es “el crecimiento cero, a casi” , no como una desgracia social, sino como el fin de una carrera sin sentido por la acumulación de bienes físicos, a favor del ocio creador como objetivo de la humanidad. En cambio otra de sus propuestas “la socialización de las inversiones”, inaceptable para el capitalismo de libre mercado, llegó en algún momento a ser aceptable en cierto grado. De acuerdo con su Teoría General, el estado debe asegurar que el flujo de inversiones reales (no financieras) de una economía tenga la envergadura y la estabilidad suficiente para afianzar el volumen de ocupación plena de los trabajadores.
Lea completo "La crítica de Keynes al neoliberalismo" por José Cademartori publicado en Rebelión